Crescent:
(DÍA 4 – Siete Reinos)
La oscuridad me escupió sobre adoquines fríos.
Caí con fuerza sobre manos y rodillas, las palmas raspándose contra la piedra áspera. El aire olía a rosas, a cera y a algo metálico—sangre, tal vez, o solo el recuerdo de ella. Mis pulmones ardían como si hubiera estado ahogándome durante horas. Me quedé allí un momento, con la frente apoyada en el suelo, intentando recomponerme.
Lo último que recordaba era a Vann—sus brazos rodeándome, el vínculo rugiendo como fue