Vann Allister:
Estaba a punto de contarle a Crescent la verdad sobre que ella era la niña de dos años de aquella noche. Las palabras finalmente habían emergido después de años de enterrarlas bajo la guerra, el deber y el miedo. Crescent estaba frente a mí, con los ojos firmes y confiados, sin saber que la siguiente frase que saliera de mi boca cambiaría todo lo que creía sobre sí misma. Podía sentir la tensión enrollándose en mi pecho, mi demonio inquieto como si entendiera que, una vez pronunc