Crescent;
A la mañana siguiente desperté sintiéndome tan pesada y enferma. Mi estómago se retorcía como si algo estuviera mal por dentro. No podía salir de la cama con facilidad, mis piernas se sentían débiles y la cabeza me daba vueltas. Vann se vio preocupado de inmediato. Se incorporó rápido y tocó mi frente con el dorso de la mano.
—Estás pálida. Voy a llamar al médico ahora mismo.
Negué con la cabeza rápidamente.
—No. No llames a nadie. Estoy bien.
Frunció más el ceño.
—No pareces estar bi