Mily tomó aire y golpeó la puerta de la habitación de Aníbal pero no salió, abrió lentamente y no se veía por ningún lado, Mily entró en eso salió Aníbal del baño solo con una toalla en su cadera, su cuerpo se veía húmedo, sus músculos se marcaban perfectamente, por un momento Mily dejó de respirar, nunca había visto a Aníbal sin polera, era totalmente hermoso y atractivo, sintió una presión en sus muslos, algo que jamás había sentido, sus ojos se abrieron y se le olvidó hasta a qué había ido –