El señor Briel me dio una mirada extraña, no pude descifrarla. Aunque tal vez piense que estoy algo fuera de lugar. La verdad hasta yo misma creo que estoy loca y haberlo confesado en voz alta solo logró enredar más la situación.
Atormentada me despedí del anciano y me encaminé nuevamente a la suite. Hasta hace poco solo quería salir de allí y ahora necesito refugiarme nuevamente en su interior. Juro que si pudiera esconderme de mi misma sería aún mejor. Pero es imposible huir de nuestras so