Capítulo 43: Mi conversación con la anciana del pueblo.
CUBARÁ.
Toco la puerta de la vivienda de la anciana y me recibe la mujer que vive con ella y que está a su cuidado.
—Buenas tardes.
—Buenas tardes ingeniero, pase adelante, Madre lo está esperando.
Allí está sentada en su poltrona de madera hecha por los hombres del pueblo, es una silla muy parecida a un trono en cuyo respaldo tiene tallado al sol y la luna.
La anciana está rodeada por cojines floreados y sus hombros están cubiertos por una manta tejida de muchos c