99 - Morirás conmigo.
El templo estaba sumido en el caos, y el sonido de las explosiones resonaba en el aire, haciendo temblar las paredes. Ernesto, con el corazón latiendo a mil por hora, apenas podía procesar el horror que lo rodeaba. Pero en medio de la confusión, algo atrapó su atención. Allí, en la entrada, estaba Bianca, sonriendo como si el mundo no estuviera a punto de desmoronarse a su alrededor.
Ernesto miró a Rogelio, quien había regresado para buscarlo. Su amigo le lanzó una mirada preocupada, pero Ernes