82 - Aviso: No te metas con tu ex esposa...
El sonido de la puerta al abrirse resonó con un eco leve en la habitación. Anaís, sentada en la cama, sintió cómo Jorge le tomaba los hombros con un gesto mezcla de desesperación y ruego.
— Anaís, tienes que escucharme… — dijo Jorge, con un tono que pretendía ser firme, pero delataba su fragilidad —. No puedes dejar de sentir amor por mí. Es imposible.
— Quizás ya no te amaba y solo necesitaba ese empujón, Jorge — respondió —. Suéltame. Me estás lastimando.
Anaís intentó soltarse suavemente, in