83 - Una trampa...
Ernesto sintió el peso del mundo sobre sus hombros. Después del enfrentamiento con Jorge y las verdades que le estallaron en la cara sobre su madre, su cuerpo entero parecía desfallecer. Cuando regresó a la habitación, sus piernas apenas le respondían, pero, aun así, se mantuvo erguido, pretendiendo fortaleza. Sin embargo, en cuanto sus ojos encontraron los de Anaís, algo dentro de él se rompió.
Ella también ha estado pasando por tanto y él no ha sabido protegerla. Casi pierden a su hijo por su