79 - Tu madre está... muerta.
El eco de los pasos de Ezra resonaba por los pasillos oscuros de su propiedad privada, un lugar tan imponente como intimidante. Anaís, aún aturdida y traumatizada por lo ocurrido, caminaba detrás de él con movimientos rígidos. Su cuerpo temblaba ligeramente, no solo por el frío que impregnaba las paredes de mármol, sino también por el miedo que la consumía.
— Puedes llamar a un médico — pidió, aunque no deseaba hacerlo, pero el dolor cada vez se intensificaba más y el miedo paralizante de perde