78 - Matarías a tu propia madre...
Anaís intentó contener el temblor de su cuerpo mientras Estefanía caminaba lentamente a su alrededor, como un depredador acechando a su presa. A pesar de las ataduras que la mantenían inmovilizada, su mente trabajaba frenéticamente en busca de alguna salida. La aparición de Estefanía no había sido solo una sorpresa, sino un golpe directo a su voluntad de lucha. Las palabras de la mujer eran dagas, y la mirada llena de desprecio quemaba como el fuego.
— ¿Por qué haces esto? — preguntó Anaís, alza