66 - Una distracción.
Ernesto lo miró, con una frialdad capaz de congelar el mismísimo infierno de ser posible, pero no le importó. Su atención estaba puesta en Anaís, quien descansaba en sus brazos, inconsciente y pálida, como una flor marchita que se desmoronaba con cada paso que daba. Continuó su camino con determinación, aunque su pecho se sentía como un tambor al borde de estallar. Cada respiración era un recordatorio de la urgencia. Sabía que no tenía tiempo, y mucho menos paciencia, para detenerse por nada ni
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP