65 - Enfrentamiento.
La llegada a la clínica fue un torbellino de emociones. Ernesto bajó del vehículo con Anaís en brazos, su rostro endurecido por la preocupación mientras su camisa blanca estaba manchada con el carmesí de la sangre que continuaba fluyendo.
— ¡Necesito ayuda, ahora mismo! – rugió, su voz quebrándose en el eco del frío vestíbulo del hospital. Las enfermeras y médicos reaccionaron de inmediato, llevando una camilla para colocar a Anaís, quien apenas podía mantenerse consciente.
Anaís intentó aferra