35 No me voy a rendir...
Bianca acomodó su taza de té con delicadeza sobre el platillo, mientras una sonrisa maliciosa se dibujaba en su rostro. La charla con Estefanía había sido un deleite. Ambas disfrutaban del espectáculo que habían provocado, regodeándose en las posibles repercusiones.
— Y crees que este pequeño acto funcione? — preguntó Bianca, su tono cargado de intriga, mientras observaba a su aliada con ojos astutos.
Estefanía emocionada con una confianza aplastante, casi perezosa.
— Por supuesto que funcionar