19 - Soy el hombre al que todos temen.
El reloj marcaba las nueve p.m., pero Anaís seguía inmersa en los documentos que el abogado había recopilado. Cada página era como una daga que perforaba su confianza en el sistema que había construido. Los números no cuadraban, las firmas parecían falsificadas, y había transacciones que nunca había aprobado. Era imposible que en ese corto lapso de un mes ocurriera todo eso. La rabia bullía en su interior, pero decidió que la furia no sería suficiente. Necesitaba acción más acción. Ya había dad