Capítulo 30: No me gustan los hombres.
La tenue luz de la luna se filtra por la ventana, mientras Natalia descansa sobre la suave cama al cuidado del hombre que le ha robado tantos suspiros, como risas y desamores. Al despertar y abrir sus ojos puede ver una leve silueta sentada junto a la ventana, pero debido a la oscuridad de la habitación no puede diferenciarla muy bien.
- ¿Has descansado? - Alexa despliega una leve sonrisa mientras se sienta en la cama. - Puedo sentir tu mirada en mí.
- ¿Aunque no te pueda ver? - Pregunta el