Mundo ficciónIniciar sesiónFrancisco dio un salto, el corazón martilleando. Miró la pantalla: Número desconocido. Dudó. Si no contestaba… ¿qué harían después?
Exhaló temblando y contestó.—¿Q-quién es?—Hola de nuevo, señor secretario del Gabinete de Finanzas. —La voz al otro lado era suave, alegre… y aterradora—. ¿Cómo está disfrutando mi pequeño regalo?La mandíbula de Francisco se tensó.—¿Quién es usted? ¿Usted envió esos documentos?—¡Por supuesto! ¿Quién más?






