Mundo ficciónIniciar sesiónPero Severen no se detuvo. Soltó al anciano solo para agarrar a otro hombre cercano —más pequeño, robusto, setenta y tantos—.
—Si no es él… ¿entonces eres tú? ¿Es este el hombre que vive contigo?—¡Severen! —gritó Grasya, consternada.Los guardias los alcanzaron y le pusieron las manos encima… pero Severen los rechazó, forcejeando con violencia. No se dejaba sujetar.—¡Si prefieres estar con un viejo antes que volver conmigo —gritó, luchando contra su agarr






