Mundo ficciónIniciar sesiónGrasya podía sentir cada centímetro del cuerpo cálido y sólido de Helios pegado a su espalda.
El nerviosismo que le revoloteaba en el pecho ya no tenía nada que ver con la pistola en sus manos. Era él. La pura cercanía de él hacía que el corazón le martilleara contra las costillas con tanta fuerza que estaba segura de que él podía sentirlo.—Estás rígida. Deja de tensarte. —Su murmullo bajo le acarició cálido el contorno sensible de la oreja, levantándole la piel de gallina






