Mundo ficciónIniciar sesiónA un lado, Perseia estaba pegada a la pared, los hombros sacudiéndose con tanta fuerza que prácticamente jadeaba de risa silenciosa. Te lo dije, gritaban sus ojos a su hermano. Te dije que nunca creerían que no la habías dejado preñada. Diviértete explicando eso.
Helios soltó un largo suspiro frustrado y se frotó la nuca.—Ma, de verdad, no hay bebé——Entonces, ¿qué se te antoja ahora mismo, mija? —Proserpina habló por encima de él, toda su atención fija en Grasya—.






