Mundo ficciónIniciar sesión—Helios.
Los ojos de Grasya se entrecerraron, pero el hombre encima de ella no pestañeó ni una vez. Todo su peso la hundía en el colchón, las manos como bandas de acero alrededor de sus muñecas, sujetándola tan a fondo que no habría podido moverse ni un centímetro aunque lo intentara. No era solo su cuerpo el que la enjaulaba… era su mirada: oscura, caliente, fija, tragándosela entera.Ella aspiró un aliento largo y tembloroso.—¿De verdad quieres hacer esto ahora—<






