No eran lágrimas de duelo por un amor perdido ni de anhelo por lo que pudo ser. La verdad era que ya no le importaba él. No realmente. En el momento en que él decidió romperle el corazón a propósito y pisotear el amor puro y devoto que ella había puesto a sus pies, ella tomó su decisión. Había enterrado todos sus sentimientos por Severen.
Había encendido una vela, se había despedido y había bajado su amor a la tierra. Lo había llorado como era debido y luego lo había dejado desvanecerse por com