—Ya te elegí a ti, Riva. Nada va a cambiar esa decisión. Es definitiva. Tú y yo seremos los que estemos juntos en el altar. Tú serás mi espo…
Un dolor cegador atravesó su pecho de repente. Se apretó tan fuerte y tan rápido que tuvo que apretar los dientes para soportarlo. Era como si una hoja al rojo vivo le hubiera atravesado el corazón. Y con el dolor llegó una voz, suave y clara, de años atrás: palabras que él mismo le había dicho una vez a la otra chica.
«Grasya… el día que cumplas veintiún