Cap. 7: Te necesito.
Esa madrugada de invierno singularmente fría me encontraba descasando en mi modesto hogar, no era lujoso, pero mucho más cómodo de lo que podía aspirar una Omega. Los golpes en la puerta hicieron que me levante cautelosa a revisar las cámaras de la entrada, al ver quien era mi corazón se sacudió era uno de mis niños y se lo notaba acongojado.
Al abrir la puerta ese hombre lobo de gran tamaño se derrumbo a mis pies pidiendo ayuda, mi querido Beta Benjamín; colapso como cuando empezó sus entrena