Cap. 117: Dulce despertar.
El sol matutino filtró sus primeros rayos de luz por una rendija de la ventana. Luna odiaba despertar temprano, pero recordó el pedido de su tía. Un aroma delicioso de panificados y café recién preparado hizo que tomara valor para abrir sus ojos y diera un pequeño salto para levantarse.
Vladímir, con la breve convivencia que habían mantenido, conocía los gustos y la rutina de la chica. Su idea era llevarle el desayuno a la cama y pasar unos veinte minutos luchando para que aceptara despertar; e