Giovanni sentía su cuerpo arder en un calor abrasador y descomunal como nunca antes sintió. La figura de aquella hembra a la que deseaba y que estaba destinada a ser su compañera, nuevamente se dibujaba en medio de sus pensamientos nocturnos. Sus instintos más básicos habían aflorado, pero, tambien, algo más había aflorado junto con ellos. Algo más que una simple pasión desenfrenada.
El instinto del lobo era completamente eso, solo instinto, no había nada mas en su haber que el deseo carnal, el