— ¿Dónde estás Regina? – se preguntó el pelinegro mientras pasaba por segunda vez por los sanitarios más cercanos a la que fue su sala. —¡Disculpa! – le habló a uno de los encargados del servicio del establecimiento. — ¿Hay alguien en los baños? – cuestiono Giancarlo.
El anciano sujeto lo vio extraño.
—Estoy buscando una amiga, es bajita de estatura y pelo largo y oscuro, muy bonita — informó al percatarse.
—Me temo que no… los sanitarios están vacíos — mencionó al voltear al lugar del cual rec