—¿Qué? –
—Las llaves de su auto— repitió por tercera vez un hombre al ofrecerle el objeto — El señor Giovanni me ordenó traerlo a esta dirección — dijo y confirmó que era el lugar correcto —… ¿es usted Martinelli Regina? — terminó por preguntar ante el asombro de la joven.
—S-si… soy yo, pero… ¿qué le hicieron a mi auto? — preguntó con sorpresa al salir a la calle y verlo.
—Hicimos lo que pudimos — confesó el hombre con pinta de mecánico — Realmente es un auto antiguo… descontinuado, insistimos