—Ah…— y ella negó en silencio viéndolo con reproche.
—Mph— él sonrió de lado. —¿no te gusta la idea?
—Por supuesto que no— aclaró de inmediato. — ¿Quién crees que soy? — su rostro seguía sonrojado, nunca nadie la había visto desnuda, nadie, ni por accidente.
—No lo sé, tú dímelo — su tono se tornó serio por un momento, la jaló y la pegó a la fría pared, solo un estremecimiento y un gesto con los ojos fue lo que delató tal sensación en la joven.
—¿De qué querías hablar? — preguntó por fin.