Escuchó un suspiro del otro lado — Bien, ¿Te parece bien a mediodía? – pregunto Regina.
El joven asintió sin importarle perder esa hora —perfecto – respondió.
Regina sonrió —entonces nos vemos mañana — mencionó y tras escucharlo afirmar una nueva vez, finalizó la llamada.
Se apresuró por su toalla y se dirigió a la regadera, el agua debía estar fría pues no era hora habitual de baño, pero ella necesitaba quitarse el aroma y sabor de Giovanni de la piel, todavía podía sentirlo y eso era peligros