35. Por ti
Javier entró al auto, sofocado por el calor húmedo del ambiente, mientras divagaba entre las excusas que le dio a su familia y la verdadera razón de su viaje: Andrea.
Poco después rodeaban el muro de piedra caliza del hogar de los García, desde donde se escuchaba música a lo lejos.
Javier dudó antes de tocar el timbre, pero una de las chicas del servicio abrió y al mismo tiempo, Efraín apareció en la puerta.
—Bienvenido, hermano. ¿Cómo estás? —exclamó, mirándolo con cierto pesar.
No entendería