36. Dulce tormento
Andrea salió precipitada del salón, su corazón palpitando con fuerza. Sabía que al ver a Javier, su mundo se desmoronaría. Era una prueba, y ella iba a fracasar, poniendo en riesgo todo lo que había sacrificado por mantener a salvo a su familia.
Salió a los jardines, y el aire fresco de la noche la golpeó. Sus tacones resonaban en el pavimento mientras corría por un sendero iluminado por farolas.
—¡Andrea, espera! —gritó Javier detrás—. ¡Solo quiero hablar!
Ella no quería mirar hacia atrás, per