16. Decisiones
Andrea estaba sobre su cama, abrumada y con lágrimas, fluyendo sin control mientras trataba de procesar la repentina partida de Javier. Sabía que era absurdo sentirse así, pero no podía negar la opresión en su pecho.
Se suponía que se quedaría hasta su examen, y ahora ya habían pasado casi dos horas desde que le deseó ser feliz y él dejó de responder. Lo que la confundió y la hizo llorar como tonta.
Un suave golpeteo en la puerta interrumpió sus pensamientos.
—¿Andrea? Despierta. Hoy no puedo l