12 Humanidad.
En menos de media hora, tanto padre como hijo habían escogido sus ofrendas para darle a la bella pelinegra y ya se encontraban fuera de su departamento.
— No es necesario que esperes por nosotros, una tormenta de nieve se acerca, lo más conveniente es que pasemos la noche aquí. — informo Lukyan sonriendo aún más, si, ver el futuro tenía sus ventajas.
— De acuerdo señor.
— Dima. — lo llamo cuando ya estaba fuera de la camioneta. — ¿Quién era esa joven de la que te enamoraste? — era el líder, y c