Aquiles
«Qué ardiente era cuando no usaba esas camisas, que eran tres tallas más grandes para su cuerpo».
Haberla obligado a acompañarme a la gala y enviarla de compras, era definitivamente la mejor inversión que había realizado en el último tiempo.
El vestido negro de coctel que eligió de cuello alto y espalda descubierta, se ceñía a su cuerpo curvilíneo justo en los lugares correctos. Su cabello castaño acariciaba suavemente sus hombros ligeramente morenos, cayendo en ondas como cinta