Arianna
Me pasé los tres primeros días emocionada ante la expectativa del acuerdo al que llegamos. Cada vez que veía a Aquiles, mi corazón galopaba alocadamente y mi respiración se descompasaba. Esperaba ansiosa que me besase nuevamente o me tocase como en el bar. No ocurrió. Por lo que poco a poco, esa emoción se fue diluyendo, para convertirse en algo diferente al terminar la semana.
Estaba arrepentido. Era evidente.
Tenía la sensación de que evitaba que estuviésemos solos y cuando l