Arianna
De pronto, parecía que acaba de salir de una resaca colosal. Me dolía tanto la cabeza que comencé a sentir que me estaba drenando toda la energía.
Me froté la sien, intentando apagar el martilleo que las últimas palabras de Johnny me habían provocado, aunque se me antojó imposible.
—Entonces, te enviaron a ti, para decirme: ¿qué no puedo quedarme hasta fin de mes como quedé con el abogado?
Evité mirarlo, odiaba ver como la preocupación nublaba sus ojos, al igual que el tono