Arianna
La obra se encontraba en italiano, por lo que no entendía lo que decían e intentaba adivinarlo a través de los gestos. Aun así, mi corazón se rompió en cientos de pedazos al ver a Orfeo llorando por su esposa.
Me pregunté qué diría, apenada. Ya que gemía devastado por su perdida y me apoyé sobre la baranda, inclinándome un poco, como si solo con ese sencillo acto pudiese descubrir lo que significaban las palabras que salían de su boca.
Entonces, para mi sorpresa, Aquiles, acerc