Arianna
Nuestros labios se buscaron con fiereza y hundí mis dedos en su pelo, atrayéndolo hacia mí, mientras continuábamos rozándonos sobre la ropa. Un ardiente deseo me cruzó y solo pude pensar en que estuviese finalmente en mi interior. Lo necesito demasiado como para preocuparme de algo más que no sea: su aroma a menta, la suavidad de sus labios, los músculos tensos de su torso bajo mis manos.
Sí… Quería que me tomase justo allí. Sin embargo, recordé que no estábamos solos.
—Tu chofe