Las puertas del hospital se abrieron de par en par, dando paso a los paramédicos que entraron corriendo, mientras empujaban una camilla.
El cuerpo de Valeria apenas se movía. Tenía los ojos entrecerrados, la piel empapada de sudor, y los labios… tan morados que parecían a punto de romperse.
—Femenina, 22 años, embarazo múltiple de 30 semanas —anunció uno de ellos con voz agitada—. Ruptura prematura de membranas, hipertensión severa, probable de preeclampsia en fase crítica. Pérdida de concienc