ADRIANA
Eché un último vistazo a la habitación, las paredes, los muebles y, sobre todo, a los recuerdos. Sostuve mi maleta y mi bolso lo más fuerte que pude, tratando desesperadamente de contener las lágrimas que amenazaban con salir. Había decidido tomar el dinero e irme. No había otra opción ni nada que pudiera hacer.
Suspiré derrotado.
Salí de la habitación y cerré la puerta detrás de mí, escuchando el clic de la puerta. Bajé las escaleras, mi movimiento fue lento y mis pasos laboriosos.
Lle