ADRIANA
Mi gerente me miró sorprendido y confundido.
"¿Qué?" Ella me preguntó.
Su comportamiento cambió, y la ira brilló por su rostro. El miedo se apoderó de mí, y mis ojos brillaron con confusión. Mis pensamientos comenzaron a divagar. ¿Estaba enfadada conmigo porque abofeteé a ese asqueroso hombre? ¿Estaba a punto de perder mi trabajo? Ni siquiera es mi culpa; me acosó y se merece las bofetadas que le di en diez veces.
"Se señora, dije que me acosó, me tocó el trasero y me dijo cosas pervert