CAPÍTULO 32: ENREDADOS EN LA MENTIRA.
PUNTO DE VISTA DE LINA:
Sus manos sujetaban las mías con suavidad, pero yo podía sentir el control en su tacto. Dan no hacía nada sin un propósito.
—Yo…
Murmuró, con la voz cargada de una ternura falsa, de una dulzura ensayada.
Apreté los labios y dejé que el silencio se extendiera un poco más, como si estuviera conteniendo la respiración, esperando con ansias el resto de su confesión.
—Quiero que seas mi novia, Lina. Te quiero.
Las palabras cayeron como fichas en el tablero. Todo