El sol de la tarde iluminaba el cielo con tonos dorados y naranjas cuando Lina, Laura y Adrian salieron del café. El aire fresco de la ciudad les envolvía, y aunque Lina seguía sumida en sus pensamientos, agradecía la compañía de sus amigos. Sabía que ellos intentaban animarla, así que decidió dejarse llevar y disfrutar del paseo.
—Creo que necesitamos algo dulce
Dijo Laura con una sonrisa traviesa
—. ¿Qué tal un helado?
—Buena idea
Respondió Adrian, lanzándole una mirada
cómplice a Li