Miguel se mordió el labio y respondió secamente: —Bien.
—Entonces, cuando Laura se disculpe conmigo, iré a retirar la denuncia contra ella. Miguel, ¿te parece bien? —el tono de Jenny era evidentemente complaciente.
Miguel miró de reojo a Laura y dijo: —Entiendo, dejémoslo así por ahora.
—Miguel... —Jenny titubeó, como si estuviera en un dilema.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Miguel con voz profunda.
Laura no pudo evitar mirar asombrada al hombre.
Su camisa mojada se pegaba a su pecho, dándole un