Miguel se tornó serio.
—Esto, no tiene nada que ver con Laura, ¡tu cuerpo necesita reposo! El trabajo es agotador, si algo le pasara al bebé sería grave.
Jenny, escuchando esto, se sintió dulcemente halagada y sonrió con timidez.
—Miguel, gracias por pensar en mí, pero si no trabajo, estaré aburrida en casa todo el día. ¿Y si me deprimo?
—Puedes salir de compras con tus amigas, tomar el té, ir al spa... Con compañía no te aburrirás —Miguel solo pensaba en el bienestar de Jenny.
—Sabes que despué