El auricular quedó en silencio. Maite se inquietó. ¿Miguel no la ayudaría?
—Miguel... —volvió a llamarlo.
Planeaba aprovechar esta oportunidad para acercarse a Miguel. Luego buscaría la manera de acostarse con él, idealmente quedando embarazada a la primera.
—Enviaré a Mario a encargarse —dijo Miguel fríamente, a punto de colgar.
—Miguel, ¿no puedes venir tú mismo? —insistió Maite.
—Abril tiene fiebre y está en el hospital. No creo que le haya dado justo al volver, ¿verdad? Si ya tenía fiebre an