Laura parpadeó, adaptándose a la luz tenue que iluminaba el vasto y vacío espacio. Unas cuantas lámparas amarillentas colgaban del techo, proyectando sombras dispersas sobre los montones de objetos apilados en el almacén.
Entonces, vio a Jenny.
Estaba de pie en el centro del almacén, su figura alargada por la luz, proyectando una silueta solitaria y fría. De espaldas a Laura, jugueteaba con un cuchillo afilado, cuya hoja brillaba con un destello amenazante cada vez que lo giraba entre sus de