Patricia suspiró aliviada y le dijo a Santiago —Vuelvo enseguida, ¡espera aquí por Laura!
Manolo no era paciente, seguramente se enfadaría si lo hacía esperar.
Santiago asintió sin más.
Los asuntos ajenos no le concernían.
Patricia lo miró profundamente antes de irse.
Entre ella y Santiago ya no había ninguna posibilidad.
En realidad, ya se había resignado hace tiempo.
En la salida de emergencia, Manolo se apoyaba en la barandilla con un cigarrillo entre los dedos. Su rostro apuesto aparecía y d