—¡Feliz cumpleaños, Laura! —la voz del abuelo resonó con energía, rebosante de alegría y calidez.
Laura se quedó inmóvil al caer en cuenta de que era su cumpleaños. Apenas el día anterior Santiago le había obsequiado un broche, aunque Miguel había terminado arrojándolo a la basura.
—No solo te preparé un regalo, también organicé una celebración. Si tienes tiempo hoy, ¡ven temprano para que charlemos un rato! —el abuelo no la había visto en varios días y la extrañaba inmensamente. Cuando uno enve